
Revista Neosapiencia ISNN 3091-1982. Enero - junio 2026. Vol. 4, Núm.1, P. 370-386.
Introducción
El idioma español, una de las lenguas más habladas a nivel mundial, se encuentra en un constante
proceso de evolución y transformación. Este dinamismo responde a la influencia de múltiples
factores sociales, culturales, económicos y tecnológicos. En este contexto, uno de los fenómenos
lingüísticos más notorios de las últimas décadas es la creciente incorporación de préstamos léxicos
provenientes del inglés, conocidos comúnmente como anglicismos, los cuales se han insertado de
manera considerable en el español (Guervós, 2020). La lengua inglesa, como idioma de
comunicación entre culturas, ha propiciado un trasvase de voces, particularmente en el español.
Factores como la globalización, Internet y los medios de comunicación escritos, especialmente las
revistas, han convertido a los anglicismos en términos recurrentes en secciones vinculadas a la
tecnología, la moda, los negocios, el entretenimiento y el estilo de vida, fortaleciendo la posición
del inglés en el panorama lingüístico (Giménez, 2021).
Según Luján-García (2021), el dominio del inglés se extiende no solo al área de la política y la
economía, sino también al uso cotidiano del lenguaje, una influencia que se ve reforzada por la
comunicación digital. Ante esta situación, instituciones como la Real Academia Española ha
manifestado la necesidad de que los términos prestados cubran una necesidad de expresión y se
adapten, en lo posible, a la grafía y morfología del español. La Real Academia Española (2025b)
busca, a través de propuestas como el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), orientar sobre
el uso adecuado de estas palabras para mantener la unidad lingüística. En este sentido, estudios
como el de Van der Weijde (2020) han documentado la notable influencia del inglés en el español
en regiones como México, atribuyéndola a la vecindad con Estados Unidos y a un intenso
intercambio de personas, productos, cultura e idioma, evidenciando así la penetración de los
anglicismos en diferentes contextos.
En el ámbito de la investigación aplicada, diversos estudios han abordado la presencia de
anglicismos en distintos formatos y audiencias. Para Espinar et al., (2019) analizó el empleo de
estos términos en revistas digitales dirigidas a adolescentes, y encontró que los jóvenes son un
factor clave en su diseminación, asociándolos a valores de modernidad, sofisticación e incluso
profesionalidad. De manera similar, Vásquez-Amador (2015) examinó con gran profundidad el
uso de anglicismos en la prensa deportiva, concluyendo que los términos no adaptados son los más
empleados, no solo por deportistas, sino también por periodistas y aficionados. Un estudio reciente
sobre neologismos en medios digitales en español reveló que el 47% de los términos nuevos