
Revista Neosapiencia ISNN 3091-1982. Julio - diciembre 2026. Vol. 4, Núm.2, P. 39-57.
Introducción
Garantizar una educación inclusiva es, sin duda, uno de los retos más complejos para las escuelas
actuales, sobre todo porque todavía arrastramos trabas en los planes de estudio, las metodologías,
las actitudes y las propias instituciones que frenan la participación de los alumnos con necesidades
educativas especiales (NEE). A lo largo de esta investigación, asumimos las NEE como aquellas
particularidades tengan o no un origen asociado a la discapacidad que suelen interponer obstáculos
en la adquisición de conocimientos, el intercambio social y la evolución integral de la persona.
Ante esta realidad, resulta indispensable ofrecer acompañamientos efectivos, modificaciones
oportunas y configuraciones en la propuesta didáctica que cobren un verdadero significado en la
cotidianidad de las aulas.
Esta tarea adquiere una relevancia singular en la asignatura de Educación Física, ya que en este
espacio los aprendizajes se consolidan a través de la corporalidad, la acción motriz, el contacto
directo con los pares, el plano afectivo y el involucramiento constante en las actividades. Sin
embargo, históricamente la materia ha venido repitiendo dinámicas enfocadas solo en la condición
física, la competencia y la ejecución perfecta de una técnica, lo que termina dejando fuera a los
estudiantes con NEE. Por lo tanto, el verdadero cambio no se reduce a dejar que el alumno esté
presente en el patio; se trata de asegurar que viva experiencias motrices accesibles, en un entorno
seguro para sus emociones y pedagógicamente valiosas.
Mirándolo de esta manera, la neuroeducación aporta bases valiosísimas para entender cómo la
atención, la emoción, la motivación, la memoria y la autorregulación se entrelazan con lo que el
cuerpo experimenta. Al cruzar los hallazgos de la neurociencia, la psicología y la pedagogía, este
enfoque nos demuestra que las aulas con una carga emocional positiva, convivencia, movimiento
y juego logran aprendizajes mucho más profundos y duraderos. Cuando trabajamos con alumnos
con NEE, estas condiciones se vuelven vitales, ya que ayudan a potenciar sus funciones ejecutivas,
la coordinación motora, el control de sus emociones, la seguridad en sí mismos y la socialización.
El juego, por otro lado, funciona como una herramienta de mediación increíblemente potente para
la inclusión en esta asignatura. Diseñar actividades lúdicas no solo dispara la motivación, sino que
abre canales para cooperar, involucrarse poco a poco, expresarse a través del cuerpo y construir
lazos firmes con los pares. Cuando estas dinámicas se planean bajo criterios de accesibilidad...
De manera complementaria, Palma et al. (2021) reportaron que la práctica física y deportiva puede
contribuir a disminuir síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad en niños y