
Revista Neosapiencia ISNN 3091-1982. Julio - diciembre 2026. Vol. 4, Núm.2, P. 260-280.
el aprendizaje se origina a partir de la interacción que existe entre el individuo, el entorno y los
procesos de mediación llevados a cabo por compañeros y maestros (Malaguzzi, 1998; Edwards et
al., 2012). Según estudios recientes, este modelo sigue siendo un referente global para la
innovación educativa, ya que promueve experiencias de aprendizaje colaborativo, contextualizado
y enfocado en el desarrollo integral desde la primera infancia (Baker, 2023; Liu & Feng, 2024), la
teoría de los cien lenguajes del niño es uno de los fundamentos esenciales del enfoque.
Esta teoría entiende que los niños tienen diversas maneras de manifestar sus emociones, ideas y
conocimientos a través de recursos simbólicos, corporales, artísticos y verbales. En este contexto,
el ambiente educativo se vuelve un espacio activo al estar meticulosamente diseñado para fomentar
la investigación, la autonomía y la creatividad, al mismo tiempo, la documentación pedagógica
posibilita que los procesos de aprendizaje sean registrados y analizados de manera constante para
guiar las decisiones didácticas. De la misma manera, el involucramiento cercano de las familias
potencia la corresponsabilidad educativa y contribuye a formar comunidades de aprendizaje que
benefician el desarrollo en los niños, según varios estudios, estos principios aumentan la
participación activa de los alumnos y robustecen procesos de enseñanza más inclusivos y
reflexivos (Hohti & Karlsson, 2023; Murris, 2021; Strong-Wilson & Ellis, 2022).
1.2. Desarrollo cognitivo, socioemocional y creativo en el enfoque Reggio Emilia
El enfoque Reggio Emilia, al fomentar el aprendizaje por proyectos, la indagación y la solución
conjunta de problemas, tiene un impacto positivo en el desarrollo cognitivo, según la evidencia
científica; estas tácticas fortalecen las funciones ejecutivas, como la atención, la memoria de
trabajo, la planificación y la flexibilidad cognitiva, mientras que fomentan el pensamiento crítico
y el razonamiento científico desde las primeras etapas de la vida. Asimismo, la organización de
experiencias abiertas posibilita que los niños realicen hipótesis, experimenten con distintos
materiales y desarrollen explicaciones propias a través de procesos constantes de diálogo y
observación, cuando los entornos de aprendizaje fomentan la participación activa del alumnado y
la exploración autónoma, se observa una mejora en el rendimiento cognitivo, según
investigaciones realizadas en distintos contextos educativos (Whitebread et al., 2021; Fleer, 2022;
Howard et al., 2023).
Desde el punto de vista socioemocional y creativo, la metodología Reggio Emilia fomenta vínculos
educativos basados en la escucha, el respeto y la creación conjunta del saber, factores que
potencian la comunicación, la empatía, la cooperación y el control emocional; al mismo tiempo,